CHOCOLATE.


Hace poco me empezaron a enseñar a hacer chocolates y debo admitir que si no fuera una adicta de mi profesión, probablemente me dedicaría a ellos.
Los que hice quedaron bien, no gracias a mi sino al chef y a los demás (que sabían menos que el chef pero más que yo, que no tenia ni idea!), de lo contrario habrían sido un desastre, por ejemplo hubieran quedado con huecos como el de la foto 1, lo cual significa que les entro aire por no haber golpeado el molde bien; si fuera por mi, hubiera hecho bombones en vez de trufas o al contrario; seguramente utilizaría 70% de cacao (o más) en todo, porque soy adicta al chocolate oscuro y poco me provoca el blanco (que en entre otras cosas, no es chocolate)... pero aquí como en la moda, al realizar el producto, debemos pensar en los consumidores y no en el gusto o el disgusto personal, aún cuando sí debemos dejarnos llevar por la valoracíon personal que le damos a las cosas que realizamos, pues de esto depende que un producto tenga identidad. Finalmente, le hubiera dejado al chocolate untarse de agua lo cual es un delito, y nunca me hubiera percatado de lo oportuno que fue el nombre de esa famosa pelicula de amores imposibles, " Como agua para chocolate".
Ahi les dejo un par de fotos del desfile del Salon du Chocolat en Paris, a mi personalmente me disgustan estas ideas de hacer ropa con comida, primero porque no cumplen ninguna función más allá que mirarlos, segundo porque por lo general la factura de los vestidos deja mucho que decir y tercero porque casi siempre será comida que se pierde, una vez utilizada para hacer ropa.
En fin!, quería hablarles un poco de mi experiencia con el chocolate, porque es una de las cosas que sin duda entran en mi lista de placeres.



Foto1.





























No hay comentarios: